¿Qué es Mentalidad de Pobreza?

Mentalidad de pobreza es un conjunto de pensamientos, emociones y actitudes que nos llevan a ver los diferentes ámbitos de nuestra vida de una forma que limita nuestras posibilidades de crecimiento.

Parecería ser una realidad que divide el mundo, personas que tienen una mentalidad de pobreza, y personas que tienen una mente configurada para la riqueza.

Pero ¿Qué es exactamente la mentalidad de pobreza y porqué la mayoría de las personas se caracteriza por esta “condición”?

Antes de responder esa pregunta quiero decir que las expresiones “pobreza” o “riqueza”, como sabrás, no se refieren solo al dinero. Podemos ser ricos o pobres espiritualmente, en relaciones humanas, en posesiones materiales, en sonrisas, en estado de salud y en todos los demás ámbitos que puede abarcar un ser humano.

Y esto también nos lleva a que resulta un tema subjetivo ¿Quién puede decirte si eres pobre o rico? ¡Solo tú!

Dicho esto, quiero aclarar que en este post me voy a centrar en el concepto de “pobreza mental” y “riqueza mental” en lo referente al dinero.

Ya que me especializo en creencias limitantes y como el dinero es algo de uso tan corriente en nuestra vida, es un tema que tiene muchísimas creencias limitantes asociadas que coartan nestra libertad económica. Y la “pobreza mental” es un claro síntoma de esto.

Ahora si, comencemos…

¿Te has fijado que muchas veces cuando cuentas una idea, en muchos casos te encuentras con respuestas del estilo “eso es muy arriesgado” o “creo que deberías quedarte con lo que tienes que ya lo haces muy bien”?

La mayoría de las veces estas personas responden desde su lugar y no se ponen en tus zapatos. Es como si te dijeran, “yo no soy capaz de hacer lo que tu estás a punto de hacer y por lo tanto lo que me dices es una amenaza para mí”.

Tengo claros recuerdos de muchas navidades y años nuevos en familia, en donde rara vez escuché cosas como “este año gané un montón de dinero”, o “este año hice el viaje a Hawai con el que tanto había soñado”, o “conseguí dos personas muy importantes para mi equipo”.

Lo más común era escuchar cosas como “la inflación no para”, “este tipo no puede ser vicepresidente, parece un analfabeto”, “me tendrían que pagar el doble por todas las horas extra que trabajé este año”.

Es como un veneno que circula en las sociedades, hablamos de lo negativo y desde la carencia porque es en lo que todos se centran, porque de esa forma nos sentimos mejor nosotros, al compararnos con mediocridades.

Rara vez nos comparamos con alguien mejor porque no queremos sentirnos inferiores. Sin darnos cuenta que al medirnos según las referencias negativas del mundo, lo único que hacemos es sumergirnos más y más en la miseria mental y por lo tanto experiencial.

Las quejas es algo en lo que profundizaré más adelante porque es una de las claves para erradicar la mentalidad de pobre.

Y luego juzgamos; al ver a alguien que logró la riqueza económicamente, se sueltan cosas como: “seguro que heredó todo”, “este si que no sabe lo que es el rigor”, “para algunos la vida es pura suerte eh”, sin darse cuenta que al hacerlo se están “degollando” en su abundancia financiera.

La pobreza mental es una actitud

La pobreza mental para mi es una actitud basada en permanecer en mi zona cómoda y no querer responsabilizarme completamente de aquellas cosas que me disgustan de mi vida o con las que me siento inseguro.

Personalmente y a modo de ejemplo, siento la pobreza mental en mi cuando:

→ Cuando me comparo con una persona que “tiene más éxito” económico.

→ Cuando tengo la actitud de trabajar hasta el burn out para generar más dinero, basado en el miedo.

→ Cuando me digo a mi mismo que “no será posible cobrar esa cantidad”.

Mentalidad de pobreza vs mentalidad de riqueza, 5 claves:

1) La mentalidad de pobreza nos lleva a pensar en pequeño mientras que la mentalidad de riqueza nos lleva a pensar en grande

¿Cuáles son tus límites? Tus creencias son las que marcan los límites de lo que puedes conseguir. Todo está en tu mente, y lo puedes cambiar.

La mayoría de nosotros hemos sido condicionados por nuestros padres, profesores, canales de noticias, dibujitos animados, amigos, cuidadores, experiencias personales.

Estos nos han programado para pensar que venimos a ocupar un lugar predeterminado en la vida.

¿Pero adivina que? Simplemente NO ES CIERTO!

Tú eres mucho más grande que lo que ves todas las mañanas en el espejo. Tú eres parte del todo y tienes dentro tuyo la divinidad para lograr todo lo que te propongas y dejar tu huella en la vida de miles de personas.

La mayoría de nosotros tenemos creencias equivocadas que nos llevan a tenerle mucho miedo al fracaso, y quizás aún más al éxito.

Esta es una de las grandes razones por la que elegimos quedarnos con lo seguro y nos conformamos con el papel de jugar a ser pequeños. A vivir solo para ti y los tuyos, sin sacar tus dones a la luz y conectar con esa divinidad que te vuelve enorme.

Estos sentimientos y creencias son los que te llevan a no apostar a más, a no querer lanzarte a por eso en lo que profundamente deseas convertirte.

Si quieres saber en qué deseas convertirte, fíjate cada vez que algo te moleste como hablábamos antes, porque eso es un espejo que te está mostrando que en realidad lo que quieres es otra cosa de lo que tienes.

Y no es fácil para nadie, es doloroso aceptarlo, pero es parte del camino a cultivar una mente rica.

Las personas más ricas del mundo son aquellas que han sabido lanzarse a ayudar y a solucionar problemas de miles sino millones de personas.

Han pensado en grande, han salido de su mismos y se han puesto en el lugar de lo que necesitan los demás para prosperar. Es decir, ayudando a los demás a prosperar, han prosperado ellos mismos.

De eso se trata la riqueza económica ¿No es increíble? Me refiero a la forma en que el universo pone las cosas en su lugar; cuanto más pienses en tu ombligo más pobre económicamente eres, y mientras más te ocupes de solucionar los problemas del mundo más próspero te vuelves.

2) La mentalidad de pobreza nos lleva a pensar que no tenemos el control de nuestra vida y que nuestras circunstancias están dadas por factores externos. La mentalidad de riqueza nos lleva a ser los capitanes del barco.

¿Te has dado cuenta que las personas que más se quejan suelen ser lo que tienen las vidas más complicadas?

La queja es una costumbre muy popular que nos desempodera completamente y nos aleja de la riqueza.

Mientras te quejes seguirás diciéndole a tu subconsciente que no hay nada que puedas hacer para ganar más dinero en tu vida y este, te aseguro que acatará tus órdenes con total firmeza.

La queja es como un parche, te sirve para tirar un poco más pero no llegarás muy lejos.

Mi vida cambió por completo desde que empecé a identificar la queja (porque no te olvides que lo hacemos en automático), y luego más aún cuando empecé a morderme la lengua cada vez que me encontraba haciéndolo.

¡Es real! Se vive de otra manera una vez que abandonas la queja.

Y lo más importante, eres capaz de descubrir que no importa la subida del dólar, la caída de tus acciones o la tasa de desempleo. Tu ya no te quejas y eso te lleva a encontrar siempre oportunidades de seguir adelante y generar ingresos incluso más grandes que antes.

La queja te quita la creatividad, te estanca y te ciega. El universo juega a tu favor cuando deja de oír tus quejas. Y todas las personas que giran a tu alrededor sentirán también tu nueva energía positiva y responsable.

3) La mentalidad de pobreza te hace criticar a las personas exitosas. La mentalidad de riqueza te hace admirar a las personas exitosas.

Es un impulso totalmente humano el compararse y criticar a aquellos que tienen o han logrado lo que a nosotros nos gustaría. Es lo que nos han enseñado culturalmente durante décadas, a competir con mentalidad de escasez.

Y te invito a que te preguntes, si no es que ya lo has hecho: Y si hubiera para todos y aún más? Y si los exitosos son tu oportunidad de insipración? Y si ellos quieren que yo prospere al igual que ellos?

Nunca en la vida podremos acercarnos a aquello que rechazamos, es una cuestión energética.

Sin embargo, si aprendes  a identificar cuando tienes esta actitud y te obligas a corregirla, puedes empezar a cambiar.

Imagínate que ves a alguien con una Ferrari roja en la calle y de pronto te surge un pensamiento del tipo “qué fácil la vida para algunos”. Date cuenta, y repite lo contrario para tus adentros “Qué bien que lograste tener ese carro, te aplaudo, espero que consigas mucho más y que seas todo lo feliz que puedas”.

Al hacer este tipo de afirmaciones estás re entrenando a esa vocesita condicionada, y cambiando tu frecuencia para estar más alineado con la riqueza.

Cuando juzgas a los demás, te juzgas a ti mismo.
Cuando criticas a alguien más, esa persona no se entera de nada, sin embargo tú liberas químicos relacionados con emociones negativas en tu cuerpo y en tu cerebro.

Mejor honremos a aquellos que lo han hecho bien, por algo lo han hecho bien.

4) La mentalidad de pobreza te lleva a valorar más la seguridad mientras que la mentalidad de riqueza te lleva a priorizar la libertad.

Tengo que admitirte que esta es una de las cosas con las que más me ha costado lidiar al trabajar con otras personas. Y se trata de la “mentalidad de empleado”. Y aclaro antes que nada que no estoy denigrando a las personas que tienen un empleo, para nada, solo pretendo mostrar que hay un forma de pensar que se ha acoplado, a través de nuestro condicionamiento, con esta forma de relacionarse con el mundo empresarial y obtener ingresos.

Lo he experimentado con mi propia empresa y con los equipos que he tenido en el pasado.

Varias veces me he acercado para hablar con personas que ya llevaban un tiempo trabajando en la empresa, para ofrecerles un porcentaje de las ganancias en lugar de un sueldo fijo y la respuesta era siempre la misma: ¡De ninguna manera!

Me sorprendía como ni siquiera se planteaban la otra opción, porque ni siquiera me decían algo así como “déjame analizarlo”, siempre la respuesta era férrea e inmediata, como si se tratara de una única opción viable.

Y lo que más me sorprendía era que lo intenté con personas muy diferentes y en diferentes cargos y etapas de la empresa y siempre se comportaban de forma muy similar. Lo cuál me llevaba a darme cuenta que se trataba de un condicionamiento cultural.

Si actualmente te sostienes con una nómina, entiendo que puedas estar pensando algo como “al diablo con esto, yo también quiero que me paguen un suelo fijo, así es como construí mi vida y así quiero seguir”.

Y si eres emprendedor o empresario, posiblemente te hayas sentido al menos algo identificado con esta parte.

Para los primeros, me encantaría que aunque esto pueda llegar a generar cierta incomodidad, te des una oportunidad más de analizar esto que estamos apreciando aquí.

Te acuerdas de aquella típica recomendación que solían darnos nuestros padres? Esa que decía algo así: “Estudia y saca buenas notas, consigue un trabajo fijo, comprate una casa, ten hijos, se feliz”.

¿Por qué acaso esto podría estar basado en una mentalidad de pobreza?

Porque cuando ellos te dijeron eso seguramente no estaban pensando poniéndose en tus zapatos y dándote la posibilidad de liberar todo tu potencial, sino que estaban proyectando sus propias creencias en ti para que te “asegures” una vida en lugar de para que “crees” una vida.

Lo dijeron desde sus ansias para que sobrevivas en el mundo; aunque sobrevivir no tiene nada que ver con la prosperidad y la felicidad. De hecho son estados que generan ondas cerebrales completamente distintas, científicamente comprobado.

Y no hay nada que decir si eres feliz de esa manera. Pero si estás interesado/a en tener una mentalidad de riqueza y has llegado hasta aquí es por algo. Y si es así entonces te quiero decir que no tiene nada malo esa “seguridad” siempre y cuando no te esté cegando de oportunidades que te mereces y que pueden mejorar tu vida.

El más grande asunto con la seguridad de un empleo es que intercambias tu tiempo por dinero. Y entonces pregunto ¿No parece esta la antítesis de la realidad actual? Esto se generó en la época industrial, con las fábricas, pero el mundo ya va hacia otro lado.

Hay cientos de formas en las que puedas salir de la rueda del hámster de intercambiar tiempo por dinero. Y el primer paso es identificar las creencias heredadas y querer trascenderlas.

5) La mentalidad de pobreza te hace desear ser libre financieramente. La mentalidad de riqueza te hace estar decidido/a a lograrlo.

Cuando estamos reprogramando creencias y hacemos tests para ver las creencias que tienes instaladas, usamos frases en presente, primera persona y positivas.

No decimos algo como “Me gustaría dejar de estar en apuros con el dinero”.
Formulamos frases como “Gano mucho dinero de forma fácil”.

¿Cuál es la diferencia entre estos dos enfoques? En la primera el subconsciente dice “Ok, si ya sé que quieres eso, veremos si en algún momento nos ponemos con ello”. En la segunda, el subc dice “espera, qué está pasando aquí? Eso no es lo que hemos venido haciendo”.

Cuando realmente quieres tener una mentalidad de riqueza, y por lo tanto generar riqueza económica en tu vida, es impresindible que tus creecias te apoyen.

No logramos aquello que queremos, logramos aquello en lo que creemos, ya que nuestro comportamiento es 95% subconsciente.

Tus hábitos y acciones apoyan tus creencias, y tus creencias apoyan tus hábitos y acciones.

Lo que quiero decir es que solo con desearlo no basta, tienes que estar totalmente convencido y comprometido a lograrlo.

Y esto, como te imaginarás significa salir del corto plazo y de los resultados agradables pero poco duraderos.

Recompensas inmediatas vs recompensas retardadas:

En la era moderna en la que vivimos la mayoría de las cosas que hacemos tienen lo que los científicos llaman “respuesta retardada”.

Esto es, si hacés ejercicio hoy, verás resultados en 3 meses; si ahorras dinero hoy, llegarás al monto que esperas en un año; si haces videos de YouTube semanalmente, tendrás un canal decente en un par de años.

Nuestro cerebro no evolucionó para un sistema retardado. Nuestros ancestros no muy lejanos vivían inmersos en un sistema de recompensa super inmediata (cómo comer, dónde dormir y evitar a los depredadores).

Es por esto en gran parte que nuestro cerebro valora mucho más el presente que el futuro. Una recompensa que es segura ahora nos es más valiosa que un posible resultado en el futuro.

Tenemos una alta predisposición a la gratificación instantánea. Y las redes sociales son un claro ejemplo de ello.

Y esto amigos míos es una clave que utilizan las personas muy prósperas económicamente, saben aguardar por la recompensa futura y mantenerse activos en el presente trabajando para ese resultado.

Si quieres tener una mentalidad de riqueza debes estar dispuesto/a a abandonar placeres momentáneos. Cosas como seguirte reuniendo con gente que no cambiará su mentalidad, pasar más horas en tu proyecto que saliendo y evadiéndote, cortar gastos innecesarios, y más.

Si estás dispuesto/a a pagar el precio entonces los resultados están en camino. Y sino, solo lo estás deseando.

¿Qué produce la pobreza mental?

Lo que produce la pobreza mental son las cosas que escuchamos y vimos, y las interpretaciones que hicimos de nuestras experiencias en el pasado.

Te voy a contar una breve historia personal para ilustrarlo:

Cuando tenía 7 años hice mi primer viaje en familia, y nos nos encontrábamos en una escala en Brasil. Yo estaba acompañando a mi padre mientras se paseaba por algunas tiendas.

Por algún motivo vi una billetera que me llamó la atención, miré a mi alrededor para asegurarme que nadie me vea, y la puse dentro mi bolsillo.

Todavía puedo revivir la sensación que eso produjo en mi cuerpo, una alegría en conjunto con excitación de tener algo nuevo. Lo que no sabía en ese momento era lo que se me venía luego.

Unos minutos más tarde le mostré a mi padre con una sonrisa en la cara. Me miró muy enojado y me dijo “Qué es eso?, vení conmigo ya mismo”. Y me llevó directo a la tienda para pedir disculpas y devolverlo. El camino desde el punto en que se la mostré hasta la tienda lo recuerdo como uno de los peores momentos en mi vida, se me “caía la cara”, estaba todo colorado y llorando, y veía la actitud de enojado de mi padre totalmente decidido a llevar a cabo esta devolución.

Entré en la tienda con la cara hacia abajo mientras mi padre decía “señor, disculpas, mi hijo tiene algo para decirle”. El señor resultó ser alguien no muy empático con los niños y no dijo nada, simplemente hizo una mueca y tomó la billetera de mis manos.

Ahora, como mi acto hizo que tuviéramos que volver hasta el otro lado del aeropuerto, y ya estaban llamando a abordar, todo esto se hizo muy rápido y mi padre estaba tan estresado que no hubo una explicación de nada.

Imagínatelo por un segundo, un niño de 7 años, por primera vez en aeropuertos y viviendo algo increíble, cuando de pronto son todas caras tristes y estrés sin que nadie me explique que tomar algo ajeno es un delito.

¿Sabes cuál fue mi conclusión de esta experiencia?  “Tengo que pedir permiso cada vez que quiero algo”}

Esta fue una de las creencias que más restringió mi vida hasta los 30 años aproximadamente, hasta que me di cuenta en un seminario, el efecto que este incidente había tenido en mi vida.

Era una creencia bastante fuerte porque entonces “tengo que pedir permiso cuando quiero una relación”, “tengo que pedir permiso para conseguir éxito”, “tengo que pedir permiso para ser feliz”.

Pueden llegar a ser muy locas las “conclusiones” que sacamos de nuestras experiencias, la mayoría se pueden entender pero algunas otras son bastante irracionales.

Y es que nuestro subconsciente es como un disco duro que guarda como la información es procesada en el momento con el propósito de protegernos en un futuro. El rol que se le ha dado a esta parte de nuestro cerebro en nuestra evolución es la de asegurar tu supervivencia.

Y este disco duro no es como el de las computadoras, que tienen un software que se actualiza automáticamente para que el hardware no quede obsoleto. Este “disco duro” es bastante más primitivo y los archivos que guarda quedan ahí almacenados indefinidamente.

Todas las experiencias, lo que escuchamos y lo que vimos de niños crea nuestro Patrón del dinero:

En lo referente al dinero, toda nuestra programación (lo que experimentamos, lo que vimos y lo que escuchamos) forma lo que se conoce como “tu patrón del dinero”. Que es lo que dirige tu relación con el dinero, es tu forma de ser con respecto al dinero.

Seguramente mientras lees esto recuerdas situaciones en las cuáles ¿”perdiste dinero”? ¿”invertiste mal”? ¿”Te autoboicoteaste a último momento con una oportunidad enorme de generar ingresos”? Es normal que pensemos que fueron cosas de la vida, o que “no se tenía que dar”, pero lamento ser yo quién te diga, si no es que ya lo sospechabas, que quién produce todo esto eres tu mismo/a. O mejor dicho, tu patrón dando instrucciones para que actúes de una manera que sostenga lo que está establecido a nivel subconsciente.

Y aquí viene lo más curioso y lo que más me impactó cuando fui consciente de mi patrón del dinero: ¿sabías que tu patrón también tiene un número, una cifra exacta que establece lo máximo que puedes generar de dinero?

Es increíble pero cierto! En otras palabras, tu cerebro subconsciente, que es súper poderoso y tiene una capacidad de procesamiento como ninguna otra cosa, es como si hiciera una conversión de todos esos condicionamientos que tuvimos de pequeños y define un número.

Quiere decir que tu tienes termostato definido ¿Será de 2.000 usd mensuales?, ¿5.000 usd mensuales? ¿50.000 usd mensuales?

Esto se conoce como tu “termostato financiero” y es lo máximo que podrás producir, hagas lo que hagas.

¿Sabías que en una sesión CambiaTú, con algunos ejercicios, podemos saber exactamente para cuánto dinero está programado tu termostato financiero? Y luego, por supuesto que re programarlo para otra cifra.

Y con esto pasamos a la última parte.

¿Cómo cambiar la mentalidad de pobreza?

Cambiar la mentalidad de pobreza empieza por darte cuenta que hay otras formas de pensar más prósperas para ti. Y que a pesar de sentirlas muy incómodas, decides probar el pensar y actuar de otra manera, decides rendirte y abrirte a lo nuevo. Es un acto que requiere mucha humildad y franqueza para con uno mismo.

Te recomiendo que lo bajes a papel. Comenzando por preguntarte ¿De dónde viene esto? ¿Quién o qué me lo enseñó? ¿Porqué ya no me sirve?

Y no te olvides que sea lo que sea, fue con una intensión positiva, siempre fue positivo para la persona que te transfirió su forma de pensar, porque esta persona también lo hizo en base a su propio sistema de creencias.

Si lo hacemos desde la ira o el resentimiento lo único que hacemos es generar más pobreza.

Luego de que hagas ese breve viaje al pasado escribe algo como “yo elijo ahora abandonar esta mentalidad de pobreza que ya no le aporta nada a mi vida”, y acto seguido escribe como pensaría la persona que más te gustaría ser.

Como todo cambio lo primero es darte cuenta o tomar conciencia. Que si estás leyendo esto estoy seguro de que intuyes que hay algo más que “tu mala suerte” o la “situación de la economía en tu rubro”.

Darte cuenta de que tienes pensamientos y actitudes que te detienen a generar todo lo que podrías. Sobre todo, estar atento a ¿qué tipo de pensamientos y sensaciones tengo cada vez que hay dinero de por medio?

El segundo paso es comprender que esta forma de actuar no es tuya y que la has aprendido a través del condicionamiento. Entender cuál es la fuente de estos pensamientos y actitudes te hará avanzar mucho terreno.

La tercera etapa es disasociarte de esa mentalidad, soltarla, dejarla ir.

La cuarta parte es transformarte. Crear los hábitos y la mentalidad necesaria para mantener tu mentalidad de riqueza y no volver marcha atrás.

En resumen, todo se trata de poder identificar creencias limitantes y cambiarlas por otras que nos provean de más suavidad y felicidad en la vida. Consiguiendo nuestros objetivos pero siempre disfrutando del camino y desde nuestro propósito.

Si quieres avanzar a pasos agigantados en el cambio de tus creencias y en la consecución de tus objetivos, te invito a sumarte a alguno de los programas de CambiaTú.

Espero que puedas erradicar todas esas creencias que te frenan y puedas construir la vida con la que siempre has soñado.


Germán Ali
Germán Ali

Soy tu entrenador mental para que puedas liberarte de tus bloqueos y encender tu potencial. Coach, especializado en la mente subconsciente y en creencias, certificado en reprogramación de creencias limitantes.

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